El nacionalismo es un sentimiento individual o colectivo que trata de explicar el planteamiento y resolución de los problemas políticos, sociales, económicos, culturales, etc. Teniendo exclusivamente en cuenta el interés de la patria con negación de intereses extranjeros. Representa además un estado espiritual opuesto al internacionalismo.
La influencia del nacionalismo en el sistema internacional ha sido muy importante en los últimos siglos, particularmente en el surgimiento de nuevos estados. (Baldomir, 1983, pág. 91) El nacionalismo está enfocado desde diversos puntos de vista según los momentos históricos y de los organismos sociológicos en el que se mueven de formas periódicas a través del tiempo.
Avanza de forma sostenida de una lado a otro en la historia, es una identificación de uno mismo dentro de una colectividad política organizada en forma de territorio dentro de una comunidad de estados, para otros, se identifica al nacionalismo como un sentimiento de amor por la patria, sus instituciones y sus símbolos; además por un idioma escrito y hablado de realización artísticas, literarias, históricas y a veces de la perpetuación de las generaciones.
Nacionalismo: sentimiento individual o colectivo que tiende al planteamiento y resolución de los problemas políticos, sociales y económicos teniendo exclusivamente en cuenta el interés de la patria (Ossorio, 2000, pág. 638). Dentro de un concepto sociocultural de que en el mundo moderno todos tienen y deben tener una nacionalidad frente a las manifestaciones concretas de una comunidad política imaginada inherentemente limitada, esto es, que es imaginada porque aun los miembros de la nación más pequeña no llegarán a conocer jamás a la mayoría de sus compatriotas, no los oirán hablar de ellos, pero en sus mentes, vivirá la imagen de su comunión soberana. El concepto de nacionalismo nace en una época de ilustración y revolución, se destruía una legitimidad de los reinos dinásticos-jerárquicos que para la mayor parte de su población se encontraban ordenados en forma divina por el aparecimiento de un pluralismo vivo y sus poblaciones soñaban ser libres en un estado soberano, en el cual finalmente, se imaginen como una comunidad independientemente de la desigualdad y explotación que pueda prevalecer en cada caso y al nacionalismo se lo concibe como un compañero profundamente horizontal ,es decir, de igualdad en una instancia de hermandad.
El nacionalismo debe entenderse alineándolo no con ideologías políticas consientes sino con los grandes sistemas culturales que lo precedieron, de donde surgió por oposición. Cabe resaltar que las comunidades de naciones no solo surgieron de comunidades religiosas y de los reinos dinásticos que debían ser sustituidos, pues estaba ocurriendo un cambio fundamental en los modos de entender al mundo y que más que cualquier otra cosa se debía pensar en la nación donde la representación de la realidad imaginada es predominantemente visual y auditiva, con una estructura básica de dos formas de la imaginación que floreció en el siglo XVIII con la novela, el periódico y de los medios técnicos necesarios para representación de la comunidad imaginada que es la nación, que se concibe como una comunidad sólida que avanza en forma sostenida de un lado a otro de la historia.
El imaginar de la nación surgió en la historia por tres concepciones antiguas culturales fundamentales. Cuando perdieron su control axiomático sobre las mentes de los hombres siendo la primera idea de que una lengua escrita particular, ofrecía acceso privilegiado a la verdad ontológica porque era una parte inseparable de esa verdad y fue esta idea la que creó las grandes hermandades transcontinentales del cristianismo, el Islam y las demás religiones; la segunda creencia de que la sociedad estaba naturalmente organizada alrededor y en centros elevados de monarcas que se los consideraban personas diferentes de los demás seres humanos y gobernaban por mandato divino. La tercera concepción qué es de la temporalidad, la cosmología y la historia eran indistinguibles, mientras que el origen del mundo y del hombre eran idénticos en esencia.
La declinación lenta y desigual de estas tres certezas interconectadas en la Europa occidental y en otras partes y el influjo del cambio económico, así como, los cambios sociales y científicos y las comunicaciones más rápidas hizo que se empiece a buscar una nueva forma de unión de la comunidad, el poder y el tiempo; hechos estos que permitieron rápidamente que las personas pensaran profundamente acerca de sí mismos y buscaran interrelacionarse unos con otros en formas nuevas y directas.
El avance de las comunicaciones y la universalización de la literatura ha desarrollado una fuerte función nacional que ha permitido la expansión del nacionalismo como señala Benedict Anderson en su libro Comunidades Imaginadas: reflexiones sobre el origen y expansión del nacionalismo quien defiende que las obras literarias, en particular la novela, ayudaron a crear comunidades nacionales al permitir una amplia comunidad de lectores. Se desprende que, cuando más se acentúa la universalidad de la literatura ésta produce una mayor función nacional, recupera la universalidad de la apreciación del mundo donde se muestran los escenarios éticos y las circunstancias sociales donde se resuelven las cuestiones de moral y se forman la personalidad de los individuos donde se estima que se puede civilizar o culturizar, no sólo a las clases bajas sino también a la aristocracia y a las clases medias, que permite hacernos mejores como sujetos liberales no por su condición o intereses sociales sino en su aspecto personal racional y moral.
La literatura por consiguiente, permite y consigue animar al lector a considerar situaciones complejas sin emitir juicios urgentes sobre ellas pero si compromete a nuestra mente en cuestiones éticas y nos inclina a examinar conductas humanas y a identificarnos como hombres y mujeres de otra condición, promoviendo el compañerismo y solidaridad humana, permitiendo culminar con un sentimiento de humanidad universal.
Históricamente la literatura y el conocimiento se han considerado peligrosos, ya que estos impulsan a cuestionar la autoridad y las convenciones sociales de una determinada sociedad, pero esto concibe también a una comunidad que va avanzando sostenidamente de un lado a otro de la historia. La literatura ha sido una actividad de élite cultural que ha formado parte del entender de lo que significa una nación, donde muchos escritores lo consideran como un capital cultural. Cualquier lenguaje que diferencien una clase social, región, sexo y así sucesivamente habrá factores que por ninguna forma podrán unirse en una sola comunidad lingüística similar a ella.
Bibliografía
Baldomir, F. L.-H. (1983). Manual de Política Internacional Contemporánea. Buenos Aires: Depalma.
Ossorio, M. (2000). Diccionario de Ciencias Jurídicas Políticas y Sociales. Argentina: Heliasta.
