La niña y su aventura en la laguna
Por Nicole Rojas Berrazueta
Ha llegado la primavera y una niña de cuatro años junto a su padre salieron de paseo a una laguna el fin de semana, el día estaba un poco apagado y poco a poco empezaba a lloviznar, repentinamente la niña se quedó sentada mirando fijamente como caían las gotas al agua. Encerrada en sus pensamientos creyó que las gotas de agua eran estrellas que golpeaban la superficie; dándoles color y luminosidad a los peces que empezaban a saltar en esas aguas cristalinas como si fuera un desfile de colores. Su padre se fue a buscar un poco de madera para pasar la noche en el lugar, volvería pronto le dijo a su hija, que dejó al cuidado de su abuelo. En ese instante pasó un bandada de loros bullangueros que le hizo despertar de sus pensamientos imaginarios, de repente, se da cuenta que la laguna realmente tenía las aguas turbias con oleajes incesantes.
Los vientos se habían hecho mucho más fuertes, que causó que la niña cayera al agua, su abuelo lamentablemente quedó dormido y no pudo escuchar ni sentir nada cuando ocurrió el incidente. La niña viajó en el fondo de la laguna a un nuevo mundo lleno de animales acuáticos. Cuando llegó, le recibieron una familia de ranas, eran los líderes de la laguna. La niña un poco asustada no entendía el por qué podía respirar normalmente y que no se haya ahogado; simplemente sus pulmones seguían funcionando pero su piel tenía bronquios que le permitían seguir respirando bajo el agua.
Las ranas le preguntaron a la niña el porqué de su visita. La niña no sabía que responder, las ranas se dirigían a ella y no tenía idea si le iban a hacer daño. Tímidamente la niña les comentó que cayó a la laguna por un fuerte viento y su abuelo y su padre estarían muy preocupados al no saber de ella. Las ranas junto con otros habitantes de la laguna armaron un plan para poder llevarla con su padre y abuelo.
El abuelo al despertar, se levantó esporádicamente asustado, no encontraba a su pequeña nieta por ningún lado y no sabía si su hijo estaba con ella. Minutos después llega su hijo con la madera para hacer ya la fogata prevista. Su padre al no verle con su nieta, va corriendo a decirle que su hija había desaparecido, comentó que cerró unos momentos los ojos y que lo sentía mucho. Su hijo desesperado, bota las maderas al piso y va en busca de su hija junto con su padre.
Las ranas le dicen a la niña que todos los animales de la laguna le ayudarán a emerger utilizando una cápsula de aire cubierta de algas que habían construido anteriormente. La niña tenía que llegar esa misma noche, su padre y abuelo estaban desesperados al no saber nada de ella, no había ningún rastro de lo que le había sucedido. Pasaron los minutos y los animales de la laguna empezaron a preparar la cápsula, la niña se despidió de cada uno de los animales y agradeció a todos por la ayuda, principalmente, a las ranas.
La niña entró a la cápsula y emergió hacia la superficie poco a poco, vio cómo se alejaba de esos seres que hablaban y que le ayudaron a que se reencuentre con su familia. Al llegar a la superficie, la cápsula se desvaneció hacia al fondo de la laguna, inmediatamente se da cuenta que vuelve a respirar con sus pulmones y los bronquios desaparecieron instantáneamente. A lo lejos del bosque mira a su padre y abuelo, corriendo emocionada va hacia ellos y los abraza. El padre y abuelo preguntan: ¿Dónde te has metido?, nos tenías preocupados. La niña responde: ¡Papá y abuelo tengo que contarles una historia! Me transporté a un mundo maravilloso, caí sin querer de la laguna, pero unos animales amigables me ayudaron a salir. La niña emocionada de estar de vuelta con su familia les dice: ¡Vamos papá y abuelo! Sentémonos junto a la laguna y les contaré esta pequeña aventura.
