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Atrapado sin salida

Por Nicole Rojas Berrazueta

“La locura es la única reacción sana para una sociedad enferma”

                                                                                     Thomas Szasz

La comunicación durante mucho tiempo, ha integrado poco a poco actitudes corporales y todos los signos paralingüísticos que acompañan en su lenguaje. El elemento básico del estudio de la comunicación, no solo será su mensaje, sino también su comportamiento verbal como a sus posturas o gestos.  Toda comunicación constituye perseguir y obtener información sobre el otro, situarse como individuo, calificar la relación con otra persona y especificar esas normas de situación de intercambio. En el film “Atrapado sin salida” (One Flew Over the Cuckoo's Nest),  es una película estadounidense de 1975 basada en la novela homónima de Ken Kesey, dirigida por Milos Forman. Una historia que permite expandirse en analizar las diferentes formas de comunicación interpersonal que tiene el ser humano.

El personaje principal R.P. McMurphy, un hombre de treinta y ocho años, de apariencia normal, y vestuario informal, cometió ciertos delitos, por los que fue enviado a  prisión. Una vez dentro, y a través de un comportamiento fuera de lo normal, consigue a cambio que lo envíen a un psiquiátrico para ser evaluado y determinar si es un enfermo mental que justifique su conducta; además de sus  cinco detenciones de agresión: como el hablar sin permiso, no adaptarse al trabajo, ser un vago, y acostarse con una menor de edad. McMurphy sospechaba que al estar encerrado allí, sería más leve que el que podría sufrir en la cárcel.  Cuando llega al lugar, convivirá con varios internos en el cual se podrá evidenciar la primera dinámica grupal que tendrán. A su ingreso se encuentra con varios de sus compañeros jugando cartas. La estrategia que se muestra es de colocación, en efecto, la situación de comunicación interhumana de cada actor representa un rol destinado in fine a asegurar su dominio de la situación, es decir, a hacer que se le pueda reconocer en su rol (Mucchielli, 1998, pág. 83).

 

Cuando tienen su segunda reunión de terapia grupal, McMurphy le sugiere a la enfermera cambiar el horario de éste, para ver el campeonato de béisbol. La enfermera argumenta que varios de los participantes están acostumbrados y se rigen por un horario y no pueden cambiarlo.  La decisión se debe someter a votación, en una primera instancia, no se alcanza una mayoría, pero en la tercera reunión de grupo se somete nuevamente a votación y en ésta se logra una aceptación absoluta; determinando como el personaje principal toma el  rol de líder en el grupo. McMurphy destaca entre todos, ya que su estrategia es de movilización, que es acto de comunicación que constituye siempre de influenciar al otro. El acto de comunicación aparece como algo fundamentalmente destinado a producir efectos hacia los demás (Mucchielli, 1998, pág. 85).  Finalmente la enfermera da por cerrada la sesión y así también la votación.

En efecto el personaje principal siempre muestra un carisma a lo largo de la historia, que procede de un don magnético de fascinación y de convicción perteneciente a determinadas personas, que representan una síntesis prestigiosa de valores fundamentales para sus admiradores. Esta fuerza propia de convicción y de arrastre ha sido actualizada en el estudio de los fenómenos ligados a la autoridad, que es el poder de obtener un determinado comportamiento por parte de quienes se hallan sometidos, sin recurrir a la amenaza física (Mucchielli, 1998, pág. 86).

Otra de las instancias de participación grupal, son las salidas al patio y a los paseos en autobús. En una de las escenas, McMurphy rompe las reglas y toma el autobús, así llevando a su grupo a vivir nuevas experiencias. El orden y las restricciones que operan en el hospital hacen que los pacientes no puedan explorar el mundo exterior, provocándoles a que se cierren más al contacto de estar dentro de una sociedad, en muchas situaciones se les hace sentir como marginados, como gente distinta. McMurphy representa una ayuda para que su grupo busque por momentos adaptarse y sentirse parte de la sociedad y que por otros momentos se resistan y pidan a los demás tolerancia. La creación de normas de relación constituye un modo en el que el líder tome decisiones, transmitiendo informaciones; considera a sus subordinados. Mediante estos actos de comportamiento, el individuo propone a otros un modo de considerar su relación al que esperan que su interlocutor se adhiera (Mucchielli, 1998, págs. 103-104).

 

Al ser un hombre rebelde, McMurphy suele tornarse irritable, especialmente cuando los demás no hacen las cosas como él desea y tiende también a involucrarse en peleas. Vale resaltar, que dentro de los motivos que lo hicieron encarcelar y posteriormente hospitalizar, está su historia repetitiva de agresividad, que se precipita de manera exagerada frente a ciertos actos frente a la enfermera (Sánchez, s.d).

McMurphy tiene un pensamiento con contenido adecuado  y en cuanto a su curso, se puede decir que maneja un lenguaje fluido, claro y coherente, aunque en ocasiones tiende a la irrelevancia (especialmente al dialogar con las figuras de autoridad), pero se debe más a su egocentrismo, su desinterés y deseos de “disgustar” a ciertas personas que a un trastorno verdadero del lenguaje, ya que si se le presiona, puede comunicarse adecuadamente, tal como lo hace con sus compañeros (Sánchez, s.d).

A pesar de estar algunos días en el hospital psiquiátrico, el personaje principal se muestra alerta, capaz de responder adecuadamente en el lugar donde se encuentra (inclusive después de los electrochoques)  pudiendo  crear  sus planes de fuga con todos los recursos que capta de su medio. Es importante mencionar que le gusta llamar la atención, ser quien dirige las actividades que realiza con sus compañeros, manipulando y obtener así beneficios, sin embargo, su actitud va cambiando y crea un lazo afectivo con su grupo, tornándose más tolerante y preocupándose por su bienestar; a pesar de lograrlo irrumpiendo las reglas; lo que siempre prevalecerá, es su ansío sueño de libertad y felicidad. 

Un punto muy importante que hay que tomar en cuenta es el personaje de la enfermera Ratched, quién se muestra estricta, ordenada, poco expresiva y autoritaria. Su lenguaje es claro y fluido, en la forma que proyecta sus palabras, lo expresa con una voz firme, con el cual sus pacientes saben que es la autoridad y deben acatar sus indicaciones y reglas. Su estrategia es al igual que McMurphy, de colocación, porque comunica un rol, asegurando un dominio de la situación. Siguiendo con los personajes, Billi quien vivía en una extrema represión por su madre, la enfermera Ratched no respetó la decisión de no contarle a su madre que había estado con una chica, quién por miedo o temor se suicidó. En este caso vemos el extremo de lo que puede suceder si no se respeta la autonomía del paciente, vemos que pese a que él se arrodilló para que no le contara a su madre ella lo ignoró y mantuvo su posición de contar lo sucedido, transgrediendo su autonomía de decidir que contar y que no contar (Boddah, s.d).

Al pasar ese fatídico momento, el personaje principal, McMurphy cambia drásticamente su comportamiento, ya que al convivir con su grupo, constituyó en él, el intercambio de amor y afecto, donde se manifiesta la estrategia de relación, constituyendo así, situaciones límite en  el cual McMurphy intercambia el odio hacia la enfermera Ratched por lo sucedido, ahorcándola para provocarle su muerte, pero falla.

A lo largo de la historia, hay una escena muy memorable, cuando McMurphy trata de escapar y es tratado con una lobectomía como castigo. Aquí nos muestra una visión clara de un sistema imponente, donde la condición humana y la justicia se ven afectadas desde el punto de vista de cada persona. Queda absolutamente claro que el provocar dolor, sufrimiento y producir incapacidades se ven quebrantadas dañándose por completo la dignidad humana y todos los principios bioéticos. Esto causó en el “jefe” una dolorosa desilusión, tristeza e impotencia, lo que conllevó que se diera cuenta de que en ese estado poco valía la vida del protagonista y ante la imposibilidad de no poder hacer nada por él, le quitó la vida (Boddah, s.d). La confianza que tuvo con McMurphy fue muy alta y no iba permitirse irse sin él, como ya no era el de antes, no quiso que sufra más en el lugar, él no estaba loco y lo único que quiso fue ayudar a los demás a sentirse bien con ellos mismos y buscar su libertad tan anhelada.

La comunicación lleva a la relación humana de la esencia a la existencia, de lo intemporal a lo histórico. Sin la comunicación, la relación humana estaría menos afianzada en lo real y se quedaría en una noción etérea. La relación interhumana se convierte en un acto mediante el proceso de la expresión. Sin la expresión, la relación no se inscribe en lo fenoménico observable (Mucchielli, 1998, pág. 87).

 

Bibliografía

Boddah. (s.d de s.d de s.d). Mens et cor homo est. Obtenido de http://mensetcorhomoest.blogspot.com/2012/11/taller-analisis-de-la-pelicula-atrapado.html

Mucchielli, A. (1998). Psicología de la Comunicación. Barcelona: Paidós.

Sánchez, L. L. (s.d de s.d de s.d). PSICOPATOLOGIA Y CINE. Obtenido de http://psicopatologiaycine.blogspot.com/2010/04/analisis-de-atrapado-sin-salida.html

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